Lo que prometía ser una jornada de encuentro familiar y celebración futbolística en las Residencias Horizonte del sector El Vigía, se transformó en cuestión de segundos en uno de los episodios más escalofriantes para la familia Blanco.
Ángel Blanco, habitante del conjunto residencial, recuerda con nitidez la tensión de aquel 24 de junio cuando las alertas sísmicas comenzaron a sonar casi de forma simultánea en los teléfonos celulares de sus allegados. Sin tiempo para asimilar la advertencia digital, la tierra comenzó a sacudirse violentamente bajo sus pies.
«Ese día estábamos reunidos en la casa compartiendo una comida con la familia para ver el juego del Mundial. De repente empezaron a sonar las notificaciones en los teléfonos, pero como no estamos acostumbrados a esas alertas no le prestamos mucha atención los primeros segundos. Mi mamá fue quien se fijó bien y vio que era una alarma de terremoto. A los dos o tres segundos empezó el movimiento fuerte. Entramos en desesperación y lo único que pudimos hacer fue salir corriendo, dejando todo abierto, hasta llegar a la calle principal para ponernos a salvo», relata Blanco al recordar la urgencia de aquel instante.
Superada la emergencia inicial, el temor se trasladó al estado físico de sus hogares. A los dos días del evento telúrico, comisiones de Protección Civil y un equipo multidisciplinario de la Alcaldía del municipio Guaicaipuro, encabezado por el alcalde Farith Fraija, abordaron directamente la infraestructura de Residencias Horizonte para evaluar las afectaciones estructurales y priorizar la atención de las familias con daños moderados y severos.
A través del Plan de los 5 Vértices Guaicaipuro Renace, la municipalidad entregó certificados de materiales de construcción a los apartamentos impactados.
Para Ángel, esta herramienta representó el impulso decisivo para iniciar la restauración de su inmueble. «Con el certificado de materiales pudimos realizar las reparaciones pertinentes. En mi caso se vieron afectadas la sala y los tres cuartos de forma moderada, y los insumos obtenidos nos ayudaron en gran medida a solventar los daños y devolver la estabilidad a nuestro espacio», explicó.
Desde la vivencia de haber superado la contingencia junto a sus vecinos y la junta de condominio, Blanco envió un mensaje de serenidad a las comunidades que continúan en proceso de atención. «Es importante que la gente mantenga la calma y tenga un poco de paciencia. Fueron muchas las familias afectadas y estas reparaciones llevan su tiempo, pero estoy seguro de que van a recibir la ayuda de los entes gubernamentales porque el compromiso de atender al pueblo se está cumpliendo», concluyó.
