María Ugas conoce cada rincón de la Torre A de Residencias Savil. Llegó allí hace 50 años, cuando el edificio apenas abría sus puertas en el centro de Los Teques. En medio siglo de vida comunitaria jamás había visto agrietarse su hogar, hasta la tarde del pasado 24 de junio, cuando el sismo le fracturó diez paredes dentro de su apartamento.
Para esta jubilada de la Gobernación de Miranda, la angustia no fue solo la sacudida, sino la realidad del día después. Con un sueldo de jubilación que apenas cubre el diario, asumir la compra de cemento, yeso y pintura para reparar el muro divisorio con su vecino era sencillamente imposible.
“Uno vive de su pensión y su bono, y la verdad es que con esos ingresos jamás hubiese podido comprar esos materiales. Yo estaba desesperada viendo diez paredes agrietadas. Es la primera vez en 50 años que nos pasa algo así aquí”, relató María.
La respuesta llegó a través de las inspecciones del Plan Guaicaipuro Renace. Tras la evaluación técnica de los daños, la municipalidad le asignó los certificados para retirar directamente en ferreterías los insumos necesarios para la obra.
Sin perder tiempo, María organizó la reparación. Con la ayuda de un amigo de la comunidad, arrancó el friso de las paredes afectadas y comenzó el trabajo de pintura.
“Nos sirvió de una forma grandiosa. Con un amigo hemos trabajado duro; ya arreglamos los daños y voy pintando poco a poco. No me queda más que agradecer la atención y felicitar al alcalde Farith Fraija por esta labor, porque nos cumplieron en el momento exacto”, concluyó.
La atención en el conjunto residencial abarcó las cuatro torres del sector, priorizando a los adultos mayores y fundadores que, como María, requerían el respaldo institucional para levantar de nuevo sus viviendas.
