El doblete sísmico del pasado 24 de junio no solo alteró la cotidianidad de la capital mirandina; también dejó grietas profundas en las estructuras y una sombra de angustia en decenas de hogares.
Para las familias de las Residencias Savil, en el centro de Los Teques, al pánico del momento se sumó de inmediato una dura interrogante: ¿cómo reparar sus viviendas sin contar con los recursos económicos necesarios?
Para Carmen Del Pino, habitante del piso 5 de la Torre A, ver los daños en su apartamento fue un golpe devastador. “Con el terremoto, mi apartamento sufrió varias grietas en las paredes. Sentí una angustia enorme al ver fracturado el espacio que resguarda a mi familia y pensar que no tenía cómo arreglarlo”, recordó con voz quebrada sobre aquel difícil instante.
La angustia, sin embargo, duró poco. En medio de la contingencia, el equipo del Plan Guaicaipuro Renace en su 2do vértice llegó prioritariamente a las Residencias Savil para evaluar los daños e iniciar la entrega de insumos de construcción. Pero para Carmen, la respuesta trascendió el aporte material.
“Gracias a Dios, esa pesadilla no duró mucho tiempo. En medio de la zozobra, los muchachos de la alcaldía llegaron directo a las residencias y nos atendieron como una prioridad. Ver a los especialistas entrar a mi casa, revisar con tanto cuidado cada grieta y decirme que no estaba sola, me devolvió la calma”, relató la señora Del Pino.
Un respaldo con sensibilidad social
La intervención no solo alivió la carga financiera de la familia, sino que se convirtió en un ejemplo de acompañamiento humano al integrarse el personal municipal a las labores de restauración dentro del inmueble.
“Lo que de verdad me tocó el corazón fue la calidad humana de esa gente. No llegaron de forma distante a dejar unos sacos de materiales y ya; llegaron con verdadera empatía y ellos mismos metieron el pecho con la mano de obra para ayudarnos. Estoy sumamente agradecida con el alcalde Farith Fraija y con todo su equipo porque nos devolvieron la paz en un momento tan complejo”, concluyó Carmen con emoción.
