Para Sonia González, una adulta mayor residente de la torre número dos de las residencias Cumbre Alta en La Matica, reparar las severas fallas estructurales que dejó en su apartamento el terremoto del 24 de junio, parecía una cima inalcanzable; ella vive junto a su hija, la cual padece una condición especial.
“En cuestión de segundos, la estructura de mi casa sufrió serios daños que amenazaban la seguridad de nuestro hogar, dejándome con la incertidumbre de no saber cómo reuniría los recursos para arreglarlo”, dijo.
González acotó que la posibilidad de costear el friso, la pintura y las reparaciones mayores de albañilería resultaba prácticamente imposible. Sin embargo, el desasosiego comenzó a despejarse cuando la Alcaldía de Guaicaipuro desplegó las inspecciones técnicas en la zona.
Encabezados por el alcalde Farith Fraija y su equipo de ingenieros, los funcionarios no solo acudieron a evaluar los daños estructurales, sino a escuchar con empatía a cada familia afectada.
Tras la verificación, Sonia fue beneficiada con los Certificados de Construcción del Plan Guaicaipuro Renace, una herramienta directa para adquirir los materiales e insumos necesarios en las ferreterías aliadas y poner en marcha la rehabilitación de su apartamento.
La metamorfosis del hogar
Gracias a este incentivo, las paredes afectadas fueron encamisadas, frisadas y restauradas. Hoy en día, la sala y los dormitorios lucen renovados y seguros.
«Me quedó todo bonito, la sala está muy bella y los cuartos están arreglados», expresó Sonia mientras mostraba con orgullo cómo su espacio vital recuperó la calidez. El cambio drástico en su vivienda le devolvió el sosiego que el temblor le arrebató.
Su hija Emily, compañera inseparable de vida, también reflejó el impacto positivo de esta intervención: «Me siento bien, más tranquila y feliz de ver mi casa mejor».
Ese alivio compartido es el verdadero fruto de una gestión que va más allá del cemento y los bloques: se trata de devolverle la dignidad y el bienestar a quienes más lo necesitan en momentos de crisis.
Sonia no dudó en expresar su gratitud hacia el alcalde Farith Fraija y todo el equipo de trabajo por la rapidez de la respuesta y el trato humanista recibido durante el proceso.
«Estoy muy agradecida por su ayuda y por el apoyo tan grande que nos dieron. Él es un gran hombre, los que trabajan con él son muy buenas personas», concluyó emocionada su testimonio que demuestra cómo la conjunción entre la fe de una comunidad y el compromiso institucional puede reconstruir no sólo paredes, sino la esperanza de toda una familia guaicaipureña.
