El miedo que dejó el sismo del 24 de junio no se borra de la noche a la mañana, pero el abrazo oportuno de una comunidad que se apoya sí logra sanar la angustia.
En las Residencias Savil, el dolor por ver las fisuras en sus paredes dio paso a una profunda calma gracias a la llegada del Plan Guaicaipuro Renace, una iniciativa del gobierno municipal que llevó materiales y respuesta humana directo a la puerta de cada hogar afectado.
Ese alivio tan esperado tiene rostro y voz en la historia de Luis Serrano, vecino de la Torre A, quien con el pecho lleno de gratitud recuerda el momento exacto en que la incertidumbre comenzó a transformarse en esperanza.
Para Luis y sus vecinos, el mayor temor no era solo el daño en la infraestructura, sino el sentimiento de soledad que suele acompañar a las emergencias. Sin embargo, la presencia de los equipos en el territorio cambió el panorama por completo.
“Estoy profundamente agradecido con el alcalde Farith Fraija y con todo su equipo. Uno a veces se llena de angustia porque piensa que las ayudas van a tardar meses en llegar o que se van a quedar en palabras, pero la respuesta fue inmediata. De verdad no esperaba un trabajo tan rápido, tan humano y tan bien hecho. Nos devolvieron la tranquilidad en el momento en que más la necesitábamos”, confesó Luis.
Reconstruir con el corazón
Serano dijo que cada saco de cemento, cada insumo y cada pared reparada en las Residencias Savil representan mucho más que un trabajo técnico: “son la prueba viva de una gestión que escucha, siente y actúa con verdadera vocación de servicio por su gente”.
Hoy, la comunidad de El Savil camina con la certeza de saberse acompañada, demostrando que cuando la solidaridad y la eficiencia se unen en el territorio, el pueblo tequeño se levanta con más fuerza y dignidad ante cualquier adversidad.
