Por Sarah Teixeira – Prensa Alcaldía de Guaicaipuro.
El 13 de febrero de 2027, Los Teques conmemorará un siglo de haber sido declarada oficialmente como la capital político-territorial del estado Miranda.
En este sentido, la reciente juramentación de la Comisión Centenaria nace con el mandato de planificar, coordinar y ejecutar la agenda político-social que guiará el destino de la ciudad hacia su próximo siglo de historia, abriendo así un espacio propicio para reencontrarse con el orgullo de la identidad tequeña.
José Salcedo, director del Centro de Estudios para la Interculturalidad y la Descolonización del municipio Guaicaipuro (Ceideg), destacó el profundo valor que tiene la fecha para el gentilicio local al explicar que «llegar a este centenario nos invita a reflexionar sobre nuestra identidad y el papel fundamental de Los Teques en la geopolítica nacional, entendiendo que esta fecha no es solo una efeméride sino la oportunidad de rescatar la memoria histórica y los valores de una capital que siempre ha sido un faro de vanguardia, encuentro y resistencia desde sus orígenes».
Raíces de resistencia y el motor del progreso
Ese carácter indomable nació mucho antes de los decretos oficiales, siendo en esencia un eco de sus primeros habitantes: los indios Teques, una parcialidad de la aguerrida etnia Caribe que custodiaba las intrincadas quebradas de estas tierras altas. Bajo el liderazgo del Gran Cacique Guaicaipuro, convirtieron la geografía montañosa en un bastión inexpugnable contra la invasión española, dejando un legado de dignidad que sirvió de cimiento para que, siglos más tarde, la región abrazara la modernidad industrial.
El gran catalizador de esa transformación llegó a finales del siglo XIX con el silbato del Gran Ferrocarril de Venezuela, cuyas colosales vías férreas y túneles desafiaron la accidentada topografía de los Altos Mirandinos para conectar a Caño Amarillo en Caracas con la emblemática estación local, tras vencer la icónica cuesta del Tambor. Este histórico paso de la locomotora no solo rompió el aislamiento geográfico y dinamizó el comercio cafetalero, sino que abrió las puertas de la región a miles de visitantes atraídos por las bondades únicas de su entorno natural.
El clima curativo y el decreto que cambió la historia
Esa misma altitud —a más de 1.200 metros sobre el nivel del mar— le otorgó a Los Teques una atmósfera mística que le valió, a principios del siglo XX, el renombre formal de «El Sanatorio de Venezuela».
Envuelta en sus características neblinas que arropaban las tardes serranas, la ciudad pasó a ser el refugio predilecto de renombrados médicos y familias caraqueñas que buscaban su aire puro para sanar afecciones respiratorias, lo cual impulsó una época dorada de elegantes quintas de veraneo y espacios como el pintoresco Hotel La Casona.
Fue precisamente esta combinación de clima benévolo y cercanía estratégica con la capital de la República lo que terminó por sellar su destino político. Aunque los poderes públicos de Miranda se encontraban originalmente en el calor de Ocumare del Tuy, las necesidades de centralización forzaron un cambio de rumbo al 13 de febrero de 1927, momento en que se oficializó el traslado definitivo de la capitalidad a Los Teques mediante un decreto promovido bajo el gobierno del general Juan Vicente Gómez, una decisión político-territorial que rediseñó el mapa regional y que hoy se reinterpreta a través de una profunda renovación urbana.
Un nuevo rostro urbano hacia el próximo siglo de historia
En el marco de este legado centenario, la ciudad se proyecta y se reorganiza para recibir su gran regalo arquitectónico y social a través de una sólida articulación interinstitucional entre la Gobernación de Miranda, la Alcaldía de Guaicaipuro y el Poder Popular.
El epicentro de esta transformación es el nuevo Bulevar Centenario, un magno proyecto de peatonalización que contempla la recuperación del Casco Central para transformarlo en un corredor seguro, moderno y accesible, donde además se consolidará la dignificación del comercio mediante la reubicación organizada de los trabajadores de la economía popular hacia espacios como la Parada Independencia.
A la par, el Plan de Ornato y Paisajismo Urbano avanza con paso firme para devolverle a Los Teques su orgullo de «Ciudad Jardín» mediante la reforestación integral en avenidas principales utilizando árboles nativos como Araguaneyes y Apamates. Este esfuerzo se complementa con el embellecimiento de fachadas históricas mediante la creación de murales identitarios bajo tres conceptos gráficos específicos que honran a los personajes históricos, la identidad local y los motivos conmemorativos.
El alcalde Farith Fraija señaló que el desarrollo de cada una de estas fases constituye la base estructural del futuro del municipio: «Camino al centenario, nuestro compromiso va más allá de una celebración para el día central, debido a que las obras y proyectos que estamos ejecutando y diseñando de forma conjunta con la Gobernación y nuestro Poder Popular son los cimientos de la infraestructura, los servicios y el ordenamiento que guiarán a Los Teques durante los próximos 100 años, construyendo desde ya una capital fuerte, ordenada y moderna que honra su pasado y camina con paso firme hacia el futuro».



