Por: Jesús Guerrero – Prensa Alcaldía de Guaicaipuro
Mantener un edificio en Venezuela se ha convertido en una tarea de titanes. Con presupuestos privados que superan los miles de dólares, las juntas de condominio tradicionales ven con impotencia cómo avanza el deterioro estructural mientras las cuotas extraordinarias se vuelven impagables.
Sin embargo, en comunidades de la capital mirandina como El Trigo, Los Nuevos Teques, entre otras, los vecinos decidieron romper la inercia. Activando sus consejos comunales y juntas de condominio dentro de las propiedades horizontales y administrando directamente los recursos asignados por el Consejo Local de Planificación Pública (CLPP), cinco emblemáticas torres de la ciudad lograron financiar y ejecutar ellos mismos las obras más críticas de sus estructuras.
Mirar hacia arriba: El freno a las filtraciones
Para tres de estos edificios, la urgencia estaba en el techo. En las Residencias Trigo Dorado B (El Trigo), una azotea de 700 metros cuadrados acumulaba dos décadas de desgaste, amenazando a 96 apartamentos. «A nivel privado el mantenimiento supera los seis mil dólares; una cuota extra imposible para los vecinos», relató Luis Martino, presidente del condominio.
Con 3.500 dólares del presupuesto municipal, eliminaron intermediarios, contrataron a un vecino experto y repararon el muro perimetral. «La prioridad debe ser para los trabajos macros que jamás podríamos financiar por cuenta propia», reflexionó Martino.
En las Residencias Mary (Los Nuevos Teques), el agua de la azotea bajaba de forma crítica hasta el sótano. Con 1.950 dólares aprobados por el CLPP, la junta de condominio recibió los fondos en cuatro días y ejecutó la obra en dos semanas, desafiando las lluvias. «Los trabajadores esperaron pacientemente a que la superficie se secara antes de sellar el manto. Hoy el agua ya no pasa al estacionamiento», explicó la residente Stephany Rodríguez.
Por su parte, en la zona alta de El Trigo, los vecinos de las Residencias El Samán miraron hacia el tejado para salvar el sistema de ascensores, cuyas máquinas estaban en riesgo por el agua.
«Se hizo una losa totalmente nueva con pendientes hacia afuera para mejorar la circulación de las lluvias», detalló la vocera Mayela Salas, destacando que el desembolso fue un auxilio clave para una comunidad con muchos adultos mayores.
A la par en las Res. Las Palmas en El Trigo, Jesús Monía, miembro de la junta de condominio, explicó que recibieron recursos para desarrollar un proyecto que contempló en su primera fase la nivelación técnica de la losa de techo para corregir pendientes y actualmente avanza en la impermeabilización profunda para frenar los daños fluviales en la estructura de 50 años de antigüedad.
Rostros renovados: El rescate de las fachadas
La avenida Bulevar de Los Nuevos Teques fue el escenario donde el cemento y la pintura devolvieron la vida a la propiedad horizontal. Las 72 familias de las Residencias Riga llevaban dos décadas con las paredes externas descascaradas.
Con una asignación de 2.100 dólares invertidos directamente en materiales, hoy los obreros transforman la estructura. «Si no participas, no tienes la oportunidad de ser escuchado; nosotros lo hicimos y aquí está la muestra», afirmó Yenny Di Benedetto, presidenta del condominio, quien ya planifica la sustitución de su bomba de agua de 50 años para las próximas consultas.
En la acera de enfrente, las Residencias Los Cedros unieron voluntades para atender una fachada amplia que alberga a casi 400 personas, en su mayoría jubilados. Mediante convenios para abaratar la mano de obra y asesoría municipal para la compra de materiales, frisaron paredes críticas y aplicaron pintura de alta resistencia climática. «Esto nos enseña que, al unirnos como vecinos, somos una fuerza importante. El edificio es tu casa en común», concluyó la vecina Berenice Corona.
La experiencia de estas torres no es un hecho aislado, sino parte de un engranaje macro de financiamiento de la alcaldía de Guaicaipuro. El CLPP ha motorizado la culminación de importantes obras en diversos puntos de la geografía tequeña, demostrando la eficiencia de la transferencia de recursos.
Entre los proyectos concluidos destacan la impermeabilización del Edificio Res. Caracas ($7.000,00); la rehabilitación de fachadas en El Solar de la QUinta – Etapa I ($5.500,00); Residencias Miracielos ($5.000,00) y el Edificio Paraulata ($2.616,20); así como la adecuación del sistema de aguas servidas en el Edificio Bucare (Bucaraney) de Lagunetica ($4.741,26).
Asimismo, las mejoras tecnológicas y de infraestructura civil llegaron a Parque Las Américas II con la rehabilitación de sus portones ($3.800,00) y a las Torres B, C y D del Conjunto Residencial Savil con la construcción de pavimento rígido ($4.350,00).
Al final, estas experiencias demuestran que la propiedad horizontal en Los Teques ha encontrado una alternativa real frente a la crisis de los condominios tradicionales. Al asumir directamente la administración de los recursos públicos para resolver desde azoteas filtradas hasta fachadas deterioradas, los vecinos no solo salvaron sus estructuras, sino que reactivaron el verdadero sentido de la vida en comunidad y la corresponsabilidad ciudadana en el municipio Guaicaipuro.
