Parroquia Cecilio Acosta
Cecilio Acosta
La Parroquia Cecilio Acosta, cuya capital es el pintoresco pueblo de San Diego de los Altos, se ubica en el nordeste del municipio Guaicaipuro, en la región de los Altos Mirandinos. Limita al norte con San Antonio de los Altos, al sur con Paracotos, al este con San José de los Altos y al oeste con Carrizal.
Abarca una superficie de 85 km² y alberga una población de aproximadamente 28.350 habitantes. Su paisaje montañoso, con un clima que varía entre cálido y fresco con presencia de neblina, ha moldeado su desarrollo y carácter. Históricamente, fue conocida como el pueblo de doctrina San Francisco de Paula, establecido en 1620 en una alta montaña.
El corazón comercial de la parroquia, presenta una actividad que combina la tradición agrícola con el comercio local. Se caracteriza por ser un pueblito de pocas calles donde conviven bodegas y pequeños mercados, muchos de ellos regentados históricamente por inmigrantes portugueses dedicados al cultivo de legumbres, frutos y hortalizas que luego se distribuyen en sus propios establecimientos.
En los últimos años, se ha mantenido esta tradición agrícola como base de la economía local, complementada por pequeños comercios y servicios que atienden las necesidades de la comunidad. El turismo incipiente, atraído por su clima y paisajes, también genera una actividad comercial a menor escala, con paradores turísticos y negocios de artesanía.
Posee una rica historia y un fuerte sentido de identidad, marcado por ser la tierra natal del ilustre humanista Cecilio Acosta, nacido en San Diego de los Altos en 1818. Su legado se preserva en la casa natal, hoy convertida en museo, ubicada frente a la Plaza Bolívar.
La Iglesia San Diego de Alcalá, una construcción colonial fundada en el siglo XVIII y declarada Monumento Histórico Nacional, es otro emblema cultural y religioso de la parroquia, donde fue bautizado Cecilio Acosta. El pueblo en sí puede considerarse un «museo natural» por sus paisajes montañosos, bosques húmedos y pozos de agua, que atraen visitantes en busca de un ambiente natural y tranquilo.
Su enfoque social se centra en preservar la calidad de vida de sus habitantes en un entorno que combina lo rural con una creciente cercanía a zonas urbanas. Los esfuerzos se centran en el mantenimiento de la infraestructura local, incluyendo vías de acceso y servicios básicos. Se busca apoyar la producción agrícola local, fundamental para la economía de muchas familias.
También se promueven iniciativas para el fortalecimiento de los espacios públicos y la preservación del patrimonio histórico y cultural, como la Casa Museo de Cecilio Acosta y la Iglesia San Diego de Alcalá. La participación comunitaria es clave en la identificación de necesidades y la ejecución de proyectos que buscan el bienestar de los habitantes de esta parroquia con una rica historia y un entorno natural privilegiado.