La Plaza Miranda se convirtió en un refugio de esperanza con el despliegue del Smproinna para brindar asesoría legal inmediata a través de una Defensoría Móvil que transformó la justicia en una mano amiga, logrando que el derecho dejara de ser un trámite lejano para escuchar de cerca las historias de quienes más lo necesitan.
Durante la jornada se atendieron a más de 60 personas y el rostro de la realidad social fue evidente: más de la mitad eran madres angustiadas buscando asegurar la manutención de sus hijos. Para muchas, este punto de atención fue la primera respuesta real tras meses de incertidumbre y silencio en sus hogares.
La Presidenta del Smproinna, Maria Alejandra Lindarte, destacó que esta iniciativa busca humanizar la atención en el municipio para cuidar el bienestar de los más pequeños en su propio entorno, asegurando que “queremos estar en la calle porque un derecho que no se conoce es un derecho que no se aprovecha”.
Lucila González, coordinadora de la Defensoría Móvil, se mostró conmovida por la cantidad de mujeres que se acercaron con nudos en la garganta. “Ver a tantas madres valientes buscando respuestas me confirma que no podemos quedarnos en una oficina, porque aquí miramos a los ojos el dolor de cada vecina”.
Entre las beneficiadas estaba Yeimar Ortiz, quien pasaba por la plaza y encontró en los defensores una respuesta que le devolvió la tranquilidad. “Me explicaron todo con una paciencia enorme y ahora sé qué hacer por mis hijos”.
Esta labor permite conocer historias que a veces no llegan a los despachos cerrados, ayudando a los defensores a entender el sacrificio diario de las familias de Guaicaipuro por sacar adelante a los suyos.



