Un total de 375 personas se reunieron en la U.E.E. Belén San Juan, en la comunidad de Agua Fría, no para asistir a una clase tradicional, sino para debatir sobre el desafío más complejo del siglo XXI: la salud mental frente al dominio de las pantallas.
En el Circuito Comunal Manantiales de Agua Fría, la educación ha dejado de ser un proceso de pizarrón y tiza para convertirse en un ejercicio de resistencia humanista contra el sedentarismo tecnológico y los videojuegos violentos.
Este despliegue de la Secretaría para el Buen Vivir y Protección Social, a través de la Oficina Municipal Antidrogas, pone sobre la mesa una realidad que a veces evadimos: la crianza positiva hoy requiere de herramientas técnicas y psicológicas que los padres no siempre poseen.
Como bien apunta Carlos Solano, director de la OMA, el objetivo bajo la gestión del alcalde Farith Fraija no es satanizar la tecnología, sino rescatar la socialización presencial como el eje articulador de las habilidades para la vida, en sintonía con las líneas estratégicas de las 7T.
La jornada en Cecilio Acosta demostró que la solución al conflicto digital no está en el aislamiento, sino en la integración. “Mientras 297 estudiantes redescubrían el valor del origami y los juegos de mesa -espacios donde la resolución pacífica de conflictos ocurre de forma natural- los adultos comprendían” explicó, la directora Carolina Rincón, destacando que su presencia vigilante es el mejor antivirus contra los riesgos de la red.
“Al final, el agradecimiento de los representantes de Agua Fría confirma que la política social más efectiva es aquella que le devuelve a la familia su rol protagónico, transformando la escuela en un verdadero santuario del Buen Vivir”, finalizó Solano.



